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RAFAEL GARCÍA-HERREROS
Fundador Minuto de Dios

El padre Rafael García Herreros,
fundador del Minuto de Dios, nació en Cúcuta, el 17
de enero de 1909. Sus padres fueron el General Julio César
García Herreros Orbegozo y doña María Unda
Pérez. Sus años de infancia fueron muy alegres; además
de los juegos y excursiones de niños con sus hermanos, las
reuniones familiares eran momentos muy importantes en su hogar.
Hizo sus primeros estudios en el colegio de las
Hermanas de la Presentación, de donde pasó al colegio
Provincial. Así transcurrieron los primeros 14 años
de su vida en Cúcuta. El 3 de febrero de 1923 fue presentado
por su padre en el Seminario Conciliar de Pamplona ; por este seminario
pasaron muchos hombres ilustres que influirían luego en los
destinos de la patria. Allí al terminar noviembre de 1927,
culminó sus estudios en el Seminario Menor.
Una carta enviada el 25 de enero de 1928 por el
eudista Luis Pérez Hernández, fue la primera invitación
para que el joven Rafael ingresara a la comunidad fundada por San
Juan Eudes, la Congregación de Jesús y María.
Desde esa época inició estudios en filosofía,
latín, griego, inglés, ciencias, historia, eclesiástica
y exégesis de la Biblia. Desde febrero de 1931 hasta 1943
adelantó estudios de teología, dogma, moral, hermeneútica,
derecho canónico, hebreo, arte, liturgia , ascética
y pedagogía.
Su incorporación a la Comunidad Eudista
fue el 7 de febrero de 1932. Recibió las dos últimas
órdenes menores el 23 de septiembre de 1933. En el mes de
noviembre del mismo año se le concedió su subdíaconado,
y en marzo de 1934 la ordenación diaconal. Fue en la iglesia
de Nuestra Señora de las Angustias donde, el 19 de agosto
de 1934, por la oración e imposición de las manos
de Monseñor Paolo Giobbe, entonces nuncio apostólico
del Papa en Colombia, recibió la ordenación presbiterial.
Los primeros diez años de sacerdocio los
dedicó a la formación de sacerdotes, en los seminarios
de Santa Rosa y Jericó (Antioquía), Mérida
(Venezuela), Cartagena, Pamplona, San José de Miranda (Santander)
y Cali, en las cátedras de filosofía, latín
y griego. El 10 de octubre de 1950 se traslado a la Casa General
de los Eudistas en Roma, al ser admitido como estudiante de filosofía
en la Universidad Gregoriana. Los jueves asistía a la reuniones
de la acción católica y a las conferencias sobre el
apostolado moderno a través de los medios radio, prensa y
cine.
EL PADRE COMUNICADOR
En
1946 el padre García Herreros empieza a emitir sus mensajes
por la radio. En la emisora Radio Fuentes de Cartagena inició
el programa de la Hora Católica que se mantuvo durante 4
años. Tenía espacios para música, oración
y enseñanza. En enero de 1952 trasladó el programa
a Cali; luego en septiembre de 1954 a Medellín y en el mes
de diciembre del mismo año a Bogotá.
En enero de 1955 apareció el programa Minuto
de Dios en televisión, emitido por la cadena uno y considerado
como el espacio más antiguo de la televisión nacional.
Esos comienzos orientaron muchas acciones de el Minuto de Dios y
permitieron la difusión de inquietudes sociales y cristianas
a través de los medios de comunicación.
PADRE EDUCADOR
En 1957 abrió una escuela en el barrio el Minuto de Dios,
que fue la semilla del colegio, que años atrás educó
en guardería, preescolar, primaria y bachillerato.
El padre Rafael García Herreros fue un sacerdote
eudista movido por el amor a Dios y a los hombres. Se comprometió
en su anhelo por lograr la promoción integral de los menos
favorecidos. Sus esfuerzos los encausó hacia la construcción
de vivienda, la creación de barrios, la fundación
de escuelas, colegios y universidades, la promoción de comunidades
cristianas, la generación de fuentes de trabajo, la atención
a desastres naturales, la difusión del evangelio y la promoción
social por los distintos medios de comunicación.
A lo largo de cuatro décadas, el padre Rafael
orientó sus acciones hacia los grupos más vulnerables,
para brindarles orientación y servicio y también hacia
los grupos de mayor poder económico para crear en ellos la
responsabilidad y conciencia social que les permitieran desarrollar
actitudes de solidaridad y apoyo a sus hermanos.
Un acercamiento a la figura del Padre Rafael
García-Herreros
Era un humanista, filósofo, poeta, con un lenguaje denso
de evocaciones; idealista; aficionado a los idiomas, hablaba inglés,
francés. alemán, lo que le dio apertura a otros mundos;
profesor de griego, latín, filosofía y arte; profesor
exigente, pero apasionante; escritor (más de 150 cuentos,
además de ensayos, predicador incansable, fundador de obras,
abierto (a personas, a ideas, a mundos...), no encajaba en un sólo
molde, ecuménico, comprensivo pero exigente; dúctil,
se adaptaba a las circunstancias, pero estricto en sus criterios
sin traicionar sus principios ni valores.
Siempre
pensando en el hombre y en cómo invertir en el hombre; ardía
en amor a Jesucristo y al ser humano, y creía en el fondo
de bien y de bondad de toda persona; para él la vida de cada
hombre y mujer era sagrada.
Fundador de escuelas, abierto a los pobres, interesado
por el desarrollo de los campesinos y de los indígenas; muy
caritativo, sensible a las necesidades de los demás. Vivía
preguntándose cosas y buscando respuestas; creativo, imaginativo;
lector desaforado con una vasta cultura; con gran afición
el arte y con dotes artísticas.
Hombre de extremos, mortificado, no se consideraba
un santo; sensible, afectivo, enamorado del sacerdocio; generoso,
desprendido, regalaba todo; lanzaba ideales, buscaba utopías,
lograba motivar y comprometer; era un hombre entusiasta y entusiasmador,
pero distraído y olvidadizo ante pequeñas cosas.
Era un hombre en renovación permanente;
luchador incansable: afrontaba los golpes y seguía adelante,
constante en sus proyectos, luchas y esfuerzos; con fobia a la muerte,
pero con la esperanza cristiana como gran dinamismo de vida; cordial
y noble, adusto, parecía de mal genio; polémico, decía
lo que pensaba .
Poseía un profundo amor por Colombia, un
apego grande a todo lo que fuera colombiano; luchador incansable
por la paz; daba pasos audaces para buscar soluciones a problemas
individuales y colectivos.
Un hombre fuera de esquemas, un hombre fuera de
serie, un líder espiritual y moral para los colombianos.
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